Aun no lo notas, mis
rodillas quiebran frente a ti.
He dejado de disimular las ganas, y he perdido la decencia.
Le he sacado el lado bueno a tus ausencias,
te atesoro en mi recuerdos, ya te vivo en la distancia.
Los suspiros se los traga la nada, la que muchos llaman
soledad.
Es tu imagen y el calor, es el fuego y la visión.
Son dos mundos y un sentir, es la intriga y el quizás,
la esperanza no da más y tú sigues aquí.
La estupidez reclama mis risas a solas.
la sensatez perdió la batalla, y el masoquismo saluda triunfante
con ganas,
con sed,
sin sueños.
Estás aquí, estoy allá,
Aquí la espera no aguanta más.
Tuya siempre, Matilde.