martes, 20 de noviembre de 2012


No soy la que se persigna cuando ordena el Padre, Él que no tiene hijos.
No dejaría el café por el elegante té que toman las tías.
No sé cocinar ni tender la cama. No bordo, no rezo, ni uso tacón.
No soy el gesto fingido que me da tu madre para agradarte.
No camino despacio para demostrar finura.
No sonrío sin motivo ni digo te quiero para disculparme.
No escribiré cartas ni despediré las mimas mandándote besos.
No suelo peinarme y tampoco soy virgen.
Soy la que tienes encima dirigiendo libre tus gemir armónico.
Soy tan poco de lo que buscabas, mucho de lo que querías.

sábado, 28 de julio de 2012

É


Regresaré al silencio y me tragaré mi cuarto.
Buscaré palabras para describirte,
las encontraré en los libros o en el cuaderno negro donde solía escribir mis desgracias.
Prenderé la lámpara,
para ver mi sombra y no sentirme sola.

Leeré en voz alta algunos versos de la Bombal,
para consolarme,
para recordar que soy mujer
que mi inteligencia no reposa entre mis piernas.
Haré una pausa. Escucharé a la nada.

Seré paciente, respiraré.
Vendrás, te irás y llegarás en mis estúpidos sueños.
Y yo, regresaré al silencio y me tragaré mi cuarto.



martes, 19 de junio de 2012

Aquí




Los murmuros del silencio sobre tu fatal ausencia ya tomaron de mi tiempo.
Acabaste mis pasiones y esos miedos imperfectos  que yacían.
Volví  a creer sin prueba alguna en tu escuálida retorica.
Las palabras que llegaron ya se fueron, y el silencio vuelve a tararear.

La soledad, un recuerdo y mi cariño, se sientan a la mesa.
Desde que te fuiste la sirvo para tres,
tres platos, dos ausencias y mi boca,
tragando a bocanadas la melancolía.

Donde estás, estas aquí.
En los periódicos viejos que arrumaste por dos años en el cajón.
En la foto de tus padres ya marchita,
en esa vieja receta  de sabor intermitente.

Estas aquí, sentado allá,
junto a ella, que no sabe que prefieres el café a media taza
y un beso tibio en la frente al despertar.

lunes, 23 de abril de 2012

Para ti, mi fiel cariño.


No voy hablar de ti porque no hago otra cosa que vivirte.

Mi rudeza se desvanece cuando te tengo en mis manos.

Soy vulnerable, soy mansa, es mi alma la que contesta a tus caricias.

Dos mundos, un tercero y cuatro de tus personajes liberan mis ataduras.

La elegancia, la sobriedad y la acidez con que me hablas hacen eco en mi memoria.

Si la fidelidad no está en mi vida, frente a ti yo la construyo.

Te guardo entre mi pecho, y te bendigo ante ese Dios que nunca he visto, con la esperanza de que no te acabes para que seas eternamente mío.

Soy la única que puede manosearte y dibujarte.

La que raya su ignorancia sobre las palabras que me entregas.

Te toco y te siento, te miro y te imagino.

Te sueño y me trastorno.

Busco mil pretextos para hablar de ti.

Muchos ya no me escuchan, pero ellos no conocen de tu bondad.

No me importa, porque a la hora de compartirte no me nacen buenos sentimientos.

Sé que esta locura con la cual escribo es obra tuya.

Mis palabras son prestadas, todas te las debo a ti.

Ante tus hojas me hinco; a tus frases y a tu mundo me entrego.

Este amor desenfrenado es solo para ti, mi amado LIBRO.

jueves, 5 de abril de 2012

AUSENCIAS

Querido señor de nombres extraños, sus ausencias siguen golpeando fuerte mi puerta para recordarle, han perturbado mi rutina, mis pasiones y esa extraña sensación de lo ya amado. He perdido la cabeza, o el corazón, no lo sé, aún está ahí y en lo profundo de su mente sé que esculca estas letras. Aquí se las dejo mí amado, señor:
Eternamente faltaran las palabras nunca dichas
y mis inertes y tercas manos aún intentan escribirlas.
Sigo buscando el rostro que mostrabas al espejo durante el alba.
Creeré siempre en el vigor de nuestros cuerpos
desnudos, cálidos y afables.
Te siento a mi lado, si bien hace mucho has dejado de estarlo.
Dibujo tu rostro en mis escuálidos sueños que no proponen temas diferentes a ti.
La melancolía se instaló en mi habitación para ejercer sus desgracias
y soledad ha empezado a quererme, sin saber que no estás tú.
Amándote siempre,
Eva

miércoles, 7 de marzo de 2012

Las Dos


El génesis, la tentación, y el inconfundible camino al pecado por Eva.
El vientre redentor de la elegida, María.
La santa e inescrupulosa inquisición, de Isabel la Católica
Una fuerza, las armas, y una heroica batalla de Juana de Arco
El ejercicio del perverso poder de Catalina la Grande.
Los pinceles hablando en los lienzos de la gran inteligencia de Frida Kahlo.
La Monstruosa y sádica supervisión de los campos de concentración, el ángel de la muerta en el frío cuerpo de Irma Grese.
Somos las dos: la bondad y el egoísmo, perdón y rencor, somos fuerza y debilidad.
Somos ternura y amarguras, una frialdad y una pasión
Somos MUJERES, las únicas con la capacidad de parir Vida, y brindarle un fiel amor.

sábado, 3 de marzo de 2012

Tuya Siempre

Soy la misma, la misma que colecciona intrigas, angustias y un estúpido perdón.
La que lee en silencio los libros que compras para aparentar erudición, los mismos que jamás consultarás.
Soy la misma niña que compraste en descuento por unos cuantos verdes.
La misma que espera las palabras que no llegarán, porque jamás pronunciarás cariño.
Soy la misma que desvistes a empujones, para saciar la necesidad con la que te dejaron en la calle.
La que con tierna nobleza mira tu madre, cuando intenta ponerse en mi lugar.
Soy la que duerme en silencio a tu lado, en una cama que no conoce mi humedad.
La que vibra y se irgue a solas, con la cruda prosa de Bukowsky.
Soy la misma que tolera tu maltrato, por lo que la gente llama Amor.
La que no conoce de odio, en el marco de tu nombre.
Soy la misma que te deja estas letras, a un costado de mi cuerpo, para que cuando las leas y no esté, llores tan siquiera una lágrima por mí.

Tuya siempre,
Matilde

miércoles, 22 de febrero de 2012

La Fantástica Idea De Llegar Virgen Al Matrimonio

Se despertó maldiciendo el caluroso encuentro, en una cama que nunca soñó humedecer. Castigándose con el látigo del remordimiento, Ana se dijo así misma aquella noche, esto no está bien. Un “no está bien” que no fue suyo, un no está bien que la marginada y absorbente sociedad le había impuesto como requisito de aceptación. Bastaron quince centímetros, y particulares movimientos para darse cuenta que llegar virgen al matrimonio es como negarse a catar diferentes cepas, para escoger el mejor vino.
Una abuela, una madre, cinco hermanas, una familia, y una estúpida creencia que el valor de la mujer descasa sobre el himen, fue con lo que chocó aquella noche cuando se encontró ebria, conversando con su joven asistente, en la fiesta de fin de año de la empresa para la que trabaja.
Ana siempre fue una mujer ejemplar, fue a una de las mejores universidades, se destacó como estudiante con inigualables calificaciones, graduó con méritos en sus estudios de posgrados, complicaciones laborales no existieron para ella puesto que encontró trabajo una vez terminó su estudios; nunca fumo, de la vida mundana disfruto con amigos bajo estrictos principios, de novios o afearse se le contabilizaron poco, al primer tropiezo con algo duro rosándole, se alejaba. A los 26 años encontró un hombre con igual trayectoria, se casó, tuvo dos hijos, y no supo que era un orgasmo, hasta que se encontró debajo de las sabanas de su eficiente asistente.
No hay que ser una puta para ser feliz, le dijo alguna vez su amiga Cecilia, hay que probar para valorar, y escoger siempre bajo el criterio de una satisfacción propia. A estas palabras Ana siempre cerró sus oídos, como el ateo que simula escuchar al cristiano. La importancia del sexo en la relaciones ostentaba para ella una proporción del 30 o quizás el 20%, el sexo no lo es todo la escuche tristemente decir algún día.
La efectividad sexual del consorte le hizo cosquilla hasta el primer año de casados. El hombre perfecto con futuro prometedor, halagado por su familia y envidiado por sus mojigatas amigas, se venía en menos de dos minutos. La sensación de quedar con ganas de continuar, fue lo que puso a pensar a Ana en que algo está fallando, en que su marido no estaba cumpliendo a cabalidad con sus obligaciones conyugales en la cama, no porque no las hiciera, si no por algo más triste, las hiciera a media.
Pero bueno, además de esa amarga sensación de quedar iniciada, ¿qué criterios tenía Ana para juzgar la calidad sexual de su marido? Ninguno. Jamás había visto el diámetro, el color, la longitud, y mucho menos los movimientos de otro miembro que no fuera el de su esposo. Todo gracias a la fantástica tradición, del “debes llegar virgen al matrimonio”. Fue hasta entonces, cuando se vio insatisfecha, que Ana recordó a su vieja amiga Cecilia.
Decepcionada, intrigada y bajo la ayuda de unas copas, aquella noche de fiesta, Ana se arriesgó sin recelo, se dejó seducir por sus instintos más bajos. Se montó en el carro de su asistente, lo besó, palpó con su mano el protuberante realce que armaba entre su pantalón, a los pocos minutos, se vio gimiendo, exaltada de placer en una cama que nunca pensó humedecer.
Por obvias razones, del matrimonio le quedó poco, la constante infidelidad con su asistente fue completamente evidente. En poco tiempo Ana pasó a ser madre soltera, divorciada, y marginada por su abuela, su madre, sus cinco hermanas, y toda la familia, todo, gracias a la estúpida creencia que el valor de la mujer descasa sobre el himen.

viernes, 17 de febrero de 2012

Amor a Color

Los carcome la envidia que genera su Arte, los descontrola el placer de lisonjas, y los une un amor maloliente. Porque ella carga consigo el yugo de una traición. Eso fue lo único que pude enhebrar con el lápiz, aquella noche que trate de relatar la última hazaña entre sus brazos. Hoy lo encontré en mi buró y lo cuento así para ti:
Solté las trenzas como una señal de partida, estaba lista para darle cumplida ejecución a esa fantasía que por años merodeó mi cabeza, frente a mis ojos estaba él, desnudo tendiendo un liencillo de cuatro por cuatro que alcanzaba a cubrir todo el garaje de su casa en Coyoacan. Cinco potes de pinturas, de distintos colores nos acompañaban, los mismos que él y yo habíamos escogido como armas para librar la batalla sobre aquel pálido liencillo, que por un par de minutos esperó con fuertes ansias las caricias del color.
Una luz tenue, el lienzo tendido, latas de pintura a rebosar, el vino, sus copas, y nosotros despojados de toda indumentaria, daban pie para testificar que el escenario estaba listo para que el regodeo jugara una puesta en escena implacable. Desnudos, sentados sobre aquel lienzo las miradas marcaron un mismo rumbo y los besos fueron testigos de tan soberbia pasión, el subconsciente de cada uno hizo el conteo regresivo y la acción comenzó; él, con el blanco destilando entre sus gruesos dedos, que improvisaban como pinceles, sucumbió mi equilibrio al tocar mis pezones, la respuesta a ese ataque la pinte con azul, de celeste maticé su prepucio con un vaivén continuo de su asta viril entre mis manos y fue entonces, cuando los jadeos orquestaron el ambiente de ese amor en color.
El circulo cromático se divisó en nuestros cuerpos aquella noche de abril, la amalgama de colores y figuras inexactas quedaron una a una plasmada en el inmenso telón cuando las caricias nos hicieron volcar de un lugar a otro, de una esquina a la orilla, del cetro hacia el sur, y de abajo hacia arriba cuando encontrábamos la cima.

Hastiados de placer terminamos la batalla, los suspiros susurraron y el silencio regresó, las miradas se perdieron y la mente capturó en un solo formato aquella fantasía ejecutada. El amor, el placer y el color pusieron su sello de cómplices en aquella aventura, en las esquinas de tan significativo y majestuoso cuadro, yo firmé como Frida Kalho y él como Diego Rivera


miércoles, 1 de febrero de 2012

A La Absurda Teoría: Chiquito Pero Juguetón

Los hombres no se van a escapar de mis inescrupulosos escritos, llegó el turno de hablar de ellos, de la cosa que más quieren después de sus madres: Su Verga, su amiga lujuriosa que los acompaña en sus aventuras sexuales. Frente al tema de los hombres y su asta viril voy hablar de aquella teoría filosófica del hombre acomplejado por el tamaño “chiquito pero juguetón”. No sé quien diablo creyó que dicha teoría se podía aplicar a las actividades del miembro masculino, estoy completamente segura que de una mujer no salió la idea, y más segura aun, que su creador fue uno de esos que entre las piernas cargan un pequeño chito.
Seamos sinceros, o por lo menos lo seré yo en estas líneas, si aplicamos la teoría a lo literal de sus palabras, la teoría resulta completamente errada, partiendo del hecho que una verga verdaderamente “chiquita” jamás alcanzará a penetrar la vagina, en una posición en cuatro (la postura del Perrito o en cuatro, se hace un requisito sine qua non en una buena relación sexual). Las altas dosis de placer de la posición han sido comprobadas científicamente, ella evoca nuestros instintos animales, despertando los pensamientos más bajos, expresados en inconfundibles orquestas de jadeos. Partiendo de lo anterior, preguntémonos entonces, si un miembro masculino no da para realizar la posición más placentera, ¿es cierto aquello “chiquito pero juguetón”? ¿Terminamos satisfechas nosotras las mujeres? Pues NO. Ahora, más bien creo que cuando se refieren a “chiquito pero juguetón”, no se refieren al tamaño del miembro masculino, se refieren a todas las tareas diferentes que LES TOCA hacer para suplirlo. Juguetones los dedos, juguetona la lengua. Al hombre con una verga chiquita le es necesario complementar, para no quedar con abominable título de mal polvo.
Tampoco pensemos que las mujeres nos desvelamos por las negras ejemplares como la del Tino Asprilla, no, el tamaño es importante hasta una medida justa, que no maltrate, pero que se sienta. No saber diferenciar si lo que te están penetrando es el dedo índice o la verga, es bastante desconsolador para nostras las mujeres, igual nunca falta la idiota que por amor, se aguanta un pene-chito.
En fin, amigo acomplejado por su miembro, anímese, no se acongoje por el ridículo tamaño de su asta viril, más bien póngase a jugar play statation para darle destreza a sus dedos, y mientras lo hace, saque la lengua y muévala. Eso lo ayudará a ser, medianamente feliz. O al menos, mejor polvo.

domingo, 29 de enero de 2012

A Las Del Placer Constante ...

Cada quien hace de su culo lo que le venga en ganas, un candelero, un florero, o un regadero; no soy quien para juzgar, porque la porquería del placer no es ajeno a ningún mortal. Lo de mujer casta, dejémoselos exclusivamente a la virgen María, porque vaya usted a creer el voto de castidad de las monjas con la abundancia de curas degenerados que andan por ahí.
Si vamos a hablar de las mujeres adictas al placer constante, tenemos que hablar de dos grandes grupos, LAS PERRAS y LAS PUTAS. En la sociedad capitalista que vivimos debes comprender el negocio altamente rentable de nuestras amigas las Putas; son mujeres empresarias, con visión de mercado clara, y con una retribución exacta entre el placer y el dinero. Tan sencillo como que ellas ofrecen servicios, y sus clientes cancelan sumas de dinero por los mismos, relaciones meramente mercantiles. Más allá de todo eso, no hay nada. La puta es una mujer racional, que sabe diferenciar el sexo, el dinero y el amor, algo que a decir verdad pocas mujeres sabemos hacer. Mire usted cuantas bobas andan por ahí llorando al hombre que la sedujo por una sola noche en la cama.
La empresa de la putas, va en ellas misma, invierten en gimnasio, en el tratamiento de cabello, y por supuesto en la ropita Studio F con sobredosis de brillante, sobredosis de su luz. Las utilidades se duplican cuando el mercado se reduce a sus amigos los traqueteos, los viejos verdes, y los jovencitos desvirgados por ellas mismas, que gastan su mesadas en sus altas tarifas. A pesar de ser uno de los oficios más antiguos, la visión de las putas en la actualidad no dejar de ser emprendedora.
Ahora bien, del otro lado y con una visión completamente decadente, encontramos a nuestras amigas las PERRAS, esas que abundan en el trabajo, la escuela, y hasta en la familia. Estas mujercilla, se aferran a los placeres más bajos sin visión empresarial, están con uno, con el otro, quitan novios, maridos y entre ella mismas sus amantes. Sus inversiones son pocas, porque sus atuendos son de mujeres respetadas, cultas y hasta educadas, algunas son evangélicas, otras distinguidas jueces de la República y otras profesoras. En fin asolapadas y reprimidas, que a la primera verga que ven, le van abriendo las piernas.
Este último tipo de mujeres son desleales, irracionales, traicioneras, perversas y egoístas por naturaleza. A más de un hombre idiota he visto llorar por esta mujerzuelas, a más de un hombre imbécil he visto jurarle amor eterno en una iglesia, creyendo fielmente en el disfraz de mansas, buenas y bondadosas.
A las putas, mis respeto por hacer crecer la economía y la tasa de empleo de este puerco país. A las perras, no me quedan más que decirles, ¡Desmovilícense, convierta sus habilidades en un verdadero negocio!