No voy hablar de ti porque no hago otra cosa que vivirte.
Mi
rudeza se desvanece cuando te tengo en mis manos.
Soy
vulnerable, soy mansa, es mi alma la que contesta a tus caricias.
Dos
mundos, un tercero y cuatro de tus personajes liberan mis ataduras.
La elegancia, la sobriedad y la acidez con que me hablas hacen eco en mi memoria.
La elegancia, la sobriedad y la acidez con que me hablas hacen eco en mi memoria.
Si la
fidelidad no está en mi vida, frente a ti yo la construyo.
Te
guardo entre mi pecho, y te bendigo ante ese Dios que nunca he visto, con la
esperanza de que no te acabes para que seas eternamente mío.
Soy la única que puede manosearte y dibujarte.
Soy la única que puede manosearte y dibujarte.
La que
raya su ignorancia sobre las palabras que me entregas.
Te
toco y te siento, te miro y te imagino.
Te
sueño y me trastorno.
Busco mil pretextos para hablar de ti.
Busco mil pretextos para hablar de ti.
Muchos
ya no me escuchan, pero ellos no conocen de tu bondad.
No me
importa, porque a la hora de compartirte no me nacen buenos sentimientos.
Sé que esta locura con la cual escribo es obra tuya.
Sé que esta locura con la cual escribo es obra tuya.
Mis
palabras son prestadas, todas te las debo a ti.
Ante
tus hojas me hinco; a tus frases y a tu mundo me entrego.
Este amor desenfrenado es solo para ti, mi amado LIBRO.
Este amor desenfrenado es solo para ti, mi amado LIBRO.