sábado, 3 de marzo de 2012

Tuya Siempre

Soy la misma, la misma que colecciona intrigas, angustias y un estúpido perdón.
La que lee en silencio los libros que compras para aparentar erudición, los mismos que jamás consultarás.
Soy la misma niña que compraste en descuento por unos cuantos verdes.
La misma que espera las palabras que no llegarán, porque jamás pronunciarás cariño.
Soy la misma que desvistes a empujones, para saciar la necesidad con la que te dejaron en la calle.
La que con tierna nobleza mira tu madre, cuando intenta ponerse en mi lugar.
Soy la que duerme en silencio a tu lado, en una cama que no conoce mi humedad.
La que vibra y se irgue a solas, con la cruda prosa de Bukowsky.
Soy la misma que tolera tu maltrato, por lo que la gente llama Amor.
La que no conoce de odio, en el marco de tu nombre.
Soy la misma que te deja estas letras, a un costado de mi cuerpo, para que cuando las leas y no esté, llores tan siquiera una lágrima por mí.

Tuya siempre,
Matilde

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